La homosexualidad es aún calificada como trastorno por universidades privadas paraguayas

La homosexualidad es aún calificada como trastorno por universidades privadas paraguayas

Aunque parezca increíble, hay universidades privadas en Paraguay que aún consideran la homosexualidad como un trastorno. 40 años de atraso se ciernen sobre la educación superior paraguaya que esgrima argumentos pseudocientíficos y que marcha a contramano de los avances mundiales en materia de ciencia con consecuencias nefastas en vidas humanas.

 

“Características de las escrituras manuscrita de personas con trastorno homosexual” (sic) constituye el supuesto trabajo de grado de Ysanne Olmedo para una carrera inexistente e inhabilitada de una universidad privada de dudosa reputación, Unichaco. En el Paraguay, la educación privada se encuentra a merced de comerciantes de títulos que bajo pago de cuotas conceden títulos sin ningún criterio científico ni de calidad. Una pésima y falsa tesina no solo esconde la fatal situación de la educación superior paraguaya sino que representa un verdadero peligro ya que alimenta prácticas de violencia y exclusión presentes en la sociedad.

 

Lamentablemente, estos profesionales incompetentes que egresan de estas facultades espurias inciden negativamente en la calidad de vida de todos. Esta situación ha hecho
reflotar el antiguo mito de la homosexualidad como enfermedad o trastorno, mentira propagada insistentemente por varios sectores de la sociedad que rehúyen del método científico y enarbolan dogmas. Dogmas que conducen a la violencia y destrucción tal como nos recuerda la actual construcción de campos de concentración para gays en Chechenia y las falsas terapias de conversión que no son sino actos de tortura.

 

En los 70s la Asociación Americana de Psiquiatría eliminó la homosexualidad de su Manual de Diagnóstico de los trastornos mentales (DSM). En los 90s hizo lo mismo la Organización Mundial de la Salud (OMS). ¿Una universidad de garaje que no figura en ningún ranking de calidad académica contraría a organismos multinacionales y a estudios de prestigiosas universidades mundiales altamente revisados por expertos? ¿Una tesina cuyo título mismo exhibe errores gramaticales y que encima pregona una pseudociencia como la grafología?

 

Lo grave no es solamente que una supuesta universidad, Unichaco, venda títulos estafando a incautos. Ni que una persona, Ysanne Olmedo, haya comprado un título universitario de una falsa casa de estudios para luego pretender dañar a la sociedad haciéndose pasar por profesional cuando no cumple con ninguna competencia científica y ni siquiera lingüística. Lo grave es también que la desrregulación sea tal que estas instituciones se erijan como vehículo de ideologías nefastas, anti-científicas, que tanto indirecta como directamente instan a la violación de derechos humanos y crímenes. La homosexualidad no es un trastorno. No es una opción de vida. Las personas gay, lésbicas y bisexuales no somos enfermas.

Universidades espurias sin propósito social ni científico ensombrecen el futuro

El comunicado de la universidad implícitamente defiende el trabajo escudándose en lo que respecta a la “libertad de investigación” y “autonomía universitaria” ¿Qué viene después? ¿Qué más esperamos como sociedad? ¿Qué otros temas de supuestas tesinas hay ocultos? ¿Queremos seguir dando rienda suelta a esta estafa social que nos afecta a todos?

 

Como dijimos anteriormente, la discriminación es la verdadera enfermedad social. Desde SOMOSGAY, urgimos la intervención de las autoridades pertinentes, la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (ANEAES) y el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC). Instamos además al cierre de estas falsas universidades, verdaderas franquicias de compra-venta de engaños cuyos efectos intoxican la sociedad entera, colocan vallas a nuestro desarrollo y cobran vidas.

 

Por último, somos conscientes de que solos no podemos: necesitamos el foco y la ayuda internacional. El oscurantismo persiste aún con fuerza en Paraguay y más que nunca necesitamos de las herramientas de la ciencia y del pensamiento crítico para hacer frente en esta intensa batalla en donde la ignorancia y el dogma cobran lamentablemente vidas humanas.