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Víctor Ríos

Víctor Ríos

access_timeSeptember 01, 2015 07:58 pm

"Vamos a hacer lo que podamos desde el Parlamento o desde el lugar donde estemos para que vayamos construyendo una sociedad más democrática y con perfiles más humanos”

“Este es un gobierno de derecha muy conservador, es un gobierno que está en sintonía con el sector reaccionario de la iglesia Católica y las iglesias cristianas muy conservadoras también, que en su discurso desprecia a las personas LGBT porque dicen que van contra la ley de Dios. Digamos en realidad que refleja también mucha hipocresía, porque yo soy católico, un católico ortodoxo y sé perfectamente las cosas que ocurren en la iglesia Católica. Entonces esa represión muy violenta de las que fueron víctimas los conciudadanos y las conciudadanas LGBT refleja el pensamiento del actual gobierno.”
Con esta nota, EQUIS Magazine incursiona en una vertiente nueva: nos referimos a la voz de los políticos, quienes desde sus roles de poder tienen un peso insoslayable para todos los que buscamos una respuesta ante tanto discurso patriarcal y autoritario actual. En esta ocasión, logramos acercar las opiniones de Víctor Ríos, Diputado Nacional por el Partido Liberal y quien asume sus posturas open minded a la luz del respeto irrestricto de los Derechos Humanos.

Fuiste Ministro de Educación durante el Gobierno de Fernando Lugo. ¿Qué experiencias podrías contarnos sobre tu gestión en ese cargo?

Realmente ha sido una experiencia corta, porque fueron apenas nueve meses, pero sin duda muy enriquecedora, ya que me permitió conocer desde adentro el sistema educativo nacional y descubrir las complejidades del funcionamiento del sistema. Pienso que eso me ha ayudado al final en mi reflexión sobre la educación paraguaya, sobre las necesidades acerca de las herramientas que hay que activar para solucionar la problemática educativa y por sobre todas las cosas me sirvió para darme cuenta que ese sector tan vilipendiado que es el docente, es un sector que en realidad necesita un mayor apoyo.

O sea, no es un sector reacio a los cambios, no es un sector de por sí reaccionario sino que es un sector que necesita de apoyo, que salvo algunos pocos casos, siempre se siente atacado tanto por el Estado como por los medios de comunicación. Y como suele suceder a gran parte de la sociedad, obviamente los lleva a encerrarse y de repente muchas veces a parecer como reacio al cambio, aunque es un sector fundamental y están dadas las condiciones para que se pueda trabajar con los docentes e implementar las reformas educativas necesarias.

Puedo decir que descubrí también que más que la resistencia de los docentes al cambio es la gran burocracia: la pesadísima burocracia del MEC es la que más se opone al cambio de sistema educativo nacional.

Durante tu desempeño como Ministro de Educación apoyaste la implementación del Marco Rector pedagógico para el abordaje objetivo sobre la sexualidad. ¿Qué nos podrías decir sobre el debate que generó dicho documento?

En realidad, es un marco rector que ya venía de antes y que fue archivado anteriormente. Lo que nosotros hicimos fue reabrir el debate, ni siquiera lo habíamos desempolvado ni tampoco lo sacamos del archivo. Simplemente lo que planteamos nosotros fue que no podemos estar cerrados al tema. Y bueno, ese solo hecho generó una catarata, una metralla de críticas de parte de sectores ultra conservadores y reaccionarios de la sociedad. Esto ha sido motivo de muchas críticas y hostigamiento por parte de un pequeño sector que se dedicó a seguirme en todos los actos públicos, y lo que hacían era toda una marcación personal para controlarme sobre lo que decía acerca del Marco Rector.

Hasta que un día les dije “Bueno, yo quiero tranquilizarles y decirles que vamos a parar esa historia sobre la discusión del Marco Rector y trabajar en una resolución del MEC para volver a las costumbres de las Reducciones Jesuíticas” -donde a la medianoche, en la iglesia se tocaban las campanas y los maridos tenían que cumplir con su “deberes maritales”. Así fue que, con sarcasmo, les propuse volver a las prácticas jesuíticas, para la tranquilidad de ese sector conservador.

En nuestro país no existen leyes que amparen a las personas LGBT ante casos de discriminación y violencia. Desde tu rol como Diputado Nacional, ¿qué iniciativas y acciones te parecen necesarias para erradicar esta situación? Se comprometería a impulsar alguna de ellas?

Si bien no existen leyes específicas para ello, existe lo más importante que es una Constitución Nacional; máxima Ley de la República, que establece el estado social de derecho donde lo más importante es la dignidad humana, y dice expresamente “nadie debe ser discriminado”. Entonces eso es un paso fundamental, ahora bien, es evidente que en algunos sectores específicos se necesitan de legislaciones, y honestamente soy alguien que sigue muy de cerca ese debate, ya que soy partícipe de todos los procesos contrarios a todo tipo de discriminación. Y no solamente a los que conforman el colectivo sino, otros sectores que son estigmatizados e invisibilizados. Me parece que en ese sentido hay que avanzar un poco más en el debate para ver y después, a partir del debate con otros, plantear las cuestiones.

Nosotros hemos conformado en la cámara de diputados un Frente Parlamentario por los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, donde estamos diputados de izquierda y diputados liberales de distintos movimientos internos, y una próxima actividad que estamos programando es precisamente un encuentro con los sectores normalmente marginados, discriminados e invisibilizados de nuestra sociedad, entiéndase personas LGBT, indígenas, personas con discapacidades, adultos mayores, mujeres, etc.

Algunos colegas tuyos, en el Congreso Nacional no sólo expresaron sus posturas y creencias personales sobre lo "antinatural" del matrimonio entre parejas del mismo sexo, sino que además iniciaron acciones legislativas basándose en dichos preconceptos. ¿Qué pensás acerca de estos argumentos, y lo que generó todo el debate?

En primer lugar, cuando se habla de lo antinatural eso refleja más bien prejuicios y mucho desconocimiento. Yo inicié un debate en la Cámara de Diputados, donde planteé a los colegas el tema de la androginia original ya mencionada por Platón, es decir, nosotros formamos parte de lo que se llama la civilización occidental cristiana, y tenemos nuestras bases culturales judeo-cristianas, y se argumenta para discriminar diciendo “esto no forma parte de lo normal, va contra la naturaleza, va en contra de la voluntad de Dios”, pero Platón ya habló de la androginia original y que era un ser que era hombre y mujer al mismo tiempo, después existe de los judíos una mención en el Talmud, donde dice que el primer ser humano era hermafrodita. Entonces, el tema de la androginia se encuentra en la base de nuestra cultura, lo que pasa es que se desconoce y por lo tanto, hablar de lo natural y lo antinatural refleja prejuicio.

Por otra parte, el matrimonio es una construcción social, es una convención y un acuerdo, es una creación desde la vida en sociedad. Yo en principio me pregunto por qué el colectivo LGBT se empecina en decir “queremos el matrimonio, queremos el matrimonio” cuando el matrimonio en realidad, desde mi punto de vista, es una figura propia de la heterosexualidad, que en su ADN tiene lo religioso y está revestido de rituales propios de la religiosidad y además es una figura propia de una sociedad muy machista y patriarcal. Y eso que soy alguien que se crió en una familia rural pobre, de pobreza total y recuerdo que en el ámbito en que yo me crié, a mis hermanas se les preparaban para para ser esposas y ser obedientes con sus esposos, eso para mí está en el ADN del matrimonio. Por lo tanto, yo creo que se tendría que empezar a pensar en una figura diferente a eso, una especie de unión civil que no hace falta que se denomine matrimonio, sino que pueda garantizar ciertos derechos, como la herencia, seguro social etc.

Me parece que con eso se solucionaría el problema y a los sectores que tanto se oponen, esos sectores tan conservadores, los dejaríamos como dueños absolutos de la palabra y la figura jurídica del matrimonio.

Debido a las declaraciones de varios Senadores y Diputados Nacionales durante el debate en la Asamblea de la OEA en Paraguay, un grupo de activistas LGBT sufrió un violento ataque por orden directa de la Policía Nacional. ¿Creés que este hecho refleja la postura del Gobierno actual sobre los derechos humanos?

Es un gobierno de derecha muy conservador, un gobierno que está muy en sintonía con ese sector reaccionario de la iglesia Católica y las iglesias cristianas muy conservadoras también, que en sus discursos desprecian a las personas LGBT porque afirman que van contra la ley de Dios. En realidad que refleja también mucha hipocresía, porque yo soy católico, un católico ortodoxo y sé perfectamente las cosas que ocurren en la iglesia Católica. Entonces, esa represión muy violenta donde fueron víctimas los conciudadanos y las conciudadanas LGBT, refleja el pensamiento del actual gobierno.

En la misma línea, ¿creés que la generación de políticas públicas de Estado que prohíben y penalizan la discriminación pueden ayudar a promover la tolerancia y el respeto hacia las personas con una orientación sexual y/o identidad de género diferente?

Realmente no estoy seguro, porque yo creo que el tema pasa más por el cambio cultural. Esta lucha es una lucha cultural, una lucha por lograr cambiar mentalidades y conciencia por construir un nuevo sentido común. Porque ¿qué es lo que pasa cuando uno empieza a discutir estas cuestiones y te quedas sin argumentos? Te dicen “no, pero el sentido común indica que esto no es natural...”.

Una vez tuve una discusión así y le dije a la persona: “Buscáme algo más diverso, algo más diversificado que la naturaleza, pues en la naturaleza vos tenés de todo, es lo más diverso que existe”. Entonces no me gusta que me vengan con la historia de que es antinatural; la diversidad es lo más natural que existe y la naturaleza es lo más diverso que existe. No conozco otra cosa que sea más diversa que lo que uno no encuentra en la naturaleza, pero se construyó todo un sentido común absolutamente contrario a la naturaleza al decir que ser diverso es antinatural.

¿Te parece que accionar a favor de los derechos humanos, desde tu rol actual, puede traer consecuencias para los políticos y legisladores quienes, como vos, se oponen a la discriminación?

Sí, tiene su costo político. Pero yo soy liberal, soy alguien que hace política, no estoy acá para hacer negocios ni tampoco me desespera llegar a ser Presidente de la República. Yo creo que la lucha que tenemos que llevar adelante es una lucha a largo plazo por cambiar mentalidades, una lucha por el cambio cultural, una batalla por las ideas, por construir nuevos sentidos comunes, y esa es una batalla que no termina en cinco años. Es decir, uno no puede decir si con esa lucha que lleva adelante simplemente puede quedarse satisfecho con ser presidente por cinco años, y al fin y al cabo no pudo hacer nada.

La lucha continúa y hay una lucha de toda la vida, así que por ese lado estoy tranquilo. Pero como liberal también tengo que ser coherente con el hecho de que un liberal, por principio, no puede oponerse a esas cosas. Suelo decirle a algunos de mis correligionarios que no son liberales, son conservadores, “un liberal no puede apoyar nunca la discriminación y menos un liberal paraguayo”. Mi familia, mis bisabuelos, mis padres y yo llegamos a sentir la opresión y la discriminación en época de la dictadura de Stroessner, yo era estigmatizado por ser el “liberal sa'yju”, pues el liberal paraguayo vivió en un terrible estado de discriminación por más de 60 años. Entonces, si somos coherentes en nuestra historia, los liberales no podemos aceptar ningún tipo de discriminación.

Haciendo un análisis socio-político sobre el tema, ¿creés que nuestra sociedad está preparada para la aprobación de matrimonio entre personas del mismo sexo?

No sé cómo podemos demostrar eso, el proceso que seguí más de cerca es el proceso social y cultural argentino, porque mi esposa y mis hijos son argentinos. Porque en realidad, si no hubiera sido por el gobierno como el de Cristina Kirchner, el matrimonio igualitario no se hubiera aprobado. Por ejemplo, si uno escucha los debates y los argumentos de los sectores que allí se oponen al matrimonio igualitario, son muy parecidos a los argumentos de aquí, entonces yo no sabría decir si estamos preparados acá si ni siquiera la sociedad argentina no está preparada.

Realmente, no sé si en el caso de Paraguay podemos hablar sobre si nuestra sociedad está preparada o no. Aunque no sé cómo podemos demostrar cuándo una sociedad está preparada, y creo que en el caso uruguayo por ejemplo, es una sociedad culturalmente más madura que la nuestra, inclusive si vamos hablar en término de sociedades preparadas creo que la sociedad uruguaya es menos reacia a ese tipo de cosas que la sociedad argentina.

Vemos que en el caso paraguayo hay sectores muy fuertes, muy reaccionarios y muy conservadores que todavía manejan no solamente el poder político-económico, sino también el poder ideológico y cultural en el Paraguay. Estamos hablando de sectores que tienen el poder desde hace 500 años en América Latina, no es un poder que se construyó ayer nomás, y seguramente llegará un momento en que en la medida en que también avance la democracia y se profundice, algún gobierno entenderá que es momento de asumir ciertos costos políticos. Y lo asumirá, repito, aunque no sé si la sociedad está preparada o no.

Mensaje personal para las personas LGBT

Lo que puedo decir en primer lugar es expresarles la solidaridad y decirles que me siento absolutamente consustanciado con la lucha que llevan adelante. Vamos hacer lo que podamos desde el Parlamento -o desde el lugar donde estemos, para que vayamos construyendo una sociedad más democrática y con perfiles más humanos.

Quisiera instarles a que sigan con la lucha y que no pierdan de vista que es una lucha política, pero que también es una profunda lucha cultural. Como parlamentario, estoy abierto a recibir las propuestas, por ejemplo, de materia de legislación para impulsar en el Parlamento. No importa que no se apruebe, mejor dicho, lo importante es instalar el tema, debatir esto en sociedad y tarde o temprano, más temprano que tarde, vamos a ir logrando que esta sociedad asuma perfiles más democráticos y deje de discriminar a sus miembros.