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Mario Ferreiro

Mario Ferreiro

access_timeJune 07, 2016 02:45 pm

Por Maximilano Manzoni.

Desde que nos sentamos en su oficina, se puede notar en su conocida cara los dejos de una campaña política y un día a día en el cargo extenuantes. Sin embargo, en los veinte minutos otorgados para la entrevista, nunca deja de ser ameno y comedido en cada respuesta. Hasta se da el lujo de corregir y contar alguna anécdota, posando casi mecánicamente en la sesión de fotos entre pregunta y pregunta. Carga a sus espaldas décadas de labor como comunicador y animador que le otorgan gran popularidad. También una visión social siendo candidato presidencial — su primera incursión en política — y ahora, el cargo de Intendente de Asunción. Entre ideales y acciones concretas, entre la esperanza de un cambio y los desafíos y el peso que vienen con tal. Mario Ferreiro.

La última vez que lo entrevistamos era comunicador, hoy es intendente. En ese entonces nos decía que estábamos en un momento crucial de transformación en Paraguay: ¿Cuál es su percepción desde el lugar en el que se encuentra hoy?

Creo que tengo ese mismo pensamiento, no varía mucho mi visión por estar en el lugar donde estoy. Este es un momento muy interesante de la historia política y social del Paraguay. Hay muchas transformaciones, cuestiones que van modificándose positivamente: Lo que pasó y sigue pasando en la UNA, por ejemplo. Hay una demanda ciudadana —también— de mayor transparencia, mayor acceso a la información. Aunque uno quiera apegarse a la vieja forma de hacer política, muy cerrada, misteriosa, ya son distintas las demandas de la ciudadanía, por una cantidad de cuestiones: Los instrumentos legales que hay como el acceso a la información, los mecanismos de control en la gestión que contamos hoy; como así también elementos impensables hace algunos años como las redes sociales. Así que es muy interesante, es una etapa que yo veo de cambios positivos.

El tono de su campaña se caracterizó por un marco de respeto aún en las diferencias. ¿Cree que eso influyó en el éxito de la misma?

Si. Fue algo realizado intuitivamente, teniendo en cuenta la experiencia de las Presidenciales del 2013. Esa campaña — la del 2013 — me enseñó muchas cosas, en ese momento yo no tenía experiencia, hasta ese entonces siempre había sido sólo un comunicador. Ahí aprendí mucho y creo que apliqué bastante posteriormente. Y la no confrontación, aunque parezca un retroceso o un acto de falta de coraje para algunos, es también una forma de resistencia pacífica. Es no darle al otro, al que te confronta de una manera violenta inclusive, una justificación de sus actos.

 
Creo que hicimos una tarea muy interesante de aprendizaje social casi, en la que vimos que la gente estaba saturada de las peleas políticas per se y también que uno puede responder hasta a las agresiones con propuestas, y que eso es más interesante para la gente. Así que funcionó.  Hay quienes me aconsejaron pelear frontalmente, confrontar, responder, desafiar. Sin embargo, consultando con mi círculo más íntimo y de acuerdo a mi propia percepción me opuse. Pensé: «Quizás es este el momento de decirle a la sociedad que no voy a perder el tiempo en confrontaciones estériles y voy a salir a proponer cosas que sí pueden modificar la calidad de vida de los asuncenos». Y el mensaje permeó.

 

Igual ese tipo de planteos continúa hasta hoy. La disputa política no termina con las elecciones. Veo que en cuestiones como limpiavidrios, cuidacoches, etc. se sigue azuzando, se sigue provocando una figura falseada de ponerme a mí casi como el creador de todos esos problemas sociales paraguayos. Y esa es una estrategia de los adversarios políticos.

¿Cómo considera el impacto de las diferentes iniciativas por la igualdad en una sociedad conservadora como la paraguaya?

Yo creo que el gran tema aquí es la discriminación. Y eso es lo que todavía no se sigue terminando de entender de una manera más acabada en nuestra sociedad. Siempre se reduce esta suerte de debate o discusión social a la orientación sexual. Esta es una discriminación importante, constante y dolorosa; pero es también un componente de la suma de discriminaciones que tenemos. Todos los días somos testigos de distintas discriminaciones, todas penosas para la sociedad: A los orientales, a la gente de menores recursos, a los inundados ahora. El odio al otro que es diferente. Ese es el gran campo de batalla en el que tenemos que disputar próximamente las ideas en Paraguay. Y dentro de ese campo, el derecho a que se respete el hecho de tener una orientación sexual determinada.

 

A mi me parece que no es casual que pase esto. Las personas que quieren reducir a ese terreno (el de la orientación sexual) la discusión, son personas muy conservadoras que saben que llevando exclusivamente a ese punto la misma se encuentran con más posibilidades de mantener un status quo donde nada cambie.  Creo que si logramos hacer entender que está igual de mal y es tan discriminado un gay como un coreano que no puede bailar en una discoteca asuncena, o como un indígena que no tiene derecho a tener una cédula de identidad porque ni siquiera lo reciben en el Registro Civil… Si nos damos cuenta que el problema es mucho más amplio de lo que pensamos, quizás sea más fácil debatir en nuestra sociedad con un nivel de mayor calidad intelectual. Por el momento se reduce a casi el fanatismo religioso o de sectarismos que no contribuyen al debate.

 

 

Fuiste el primer intendente en la historia del país en participar en un evento a favor de la igualdad y el amor: ¿Por qué es tan importante reivindicar los espacios públicos para todos y todas?

Debo recalcar, primero, que lo hice de manera espontánea. Quiero que se explique y entienda bien eso. Porque mucha gente pudo haberlo tomado como un acto intencional de congraciarse con algún sector y no es ese el caso. Primero no necesitaba hacerlo porque ya era intendente. Y segundo que realmente lo sentí como algo espontáneo el hecho de estar ahí, ese día. En cualquiera de los casos, el espacio público para mi es el símbolo más fuerte de cualquier mensaje anti-discriminatorio, porque es el lugar que pertenece a todos y a todas. 

 

Es una lucha. Inclusive estamos hablando en buenos términos con algunos sectores que quieren constantemente privatizar las calles y cobrar entradas. Pero están entendiendo ellos de que hay una visión distinta del gobierno municipal, donde nos parece fabuloso que se impulsen actividades pero cuando sean en espacios públicos tienen que ser de acceso libre y gratuito, sin excepciones.

 

¿Qué estrategias se pueden asumir desde la Municipalidad en favor de una ciudad más inclusiva, con problemas como la homofobia, por ejemplo?

Estoy trabajando muy de cerca con el área social, donde lastimosamente perdimos a Karina Rodriguez, pero que igual reemplazamos con un elemento muy importante como es el Dr. Iván Allende. Esa designación no es al azar. Es también un mensaje político. Uno podría tener en esas áreas a una persona conservadora, entonces está comunicado a la sociedad que su visión de todo lo que intervenga en el área social será conservadora. Pusimos a una persona progresista y, sobre todo, muy instruida en términos en respeto a la diversidad. Así que es un mensaje fuerte y potente, pero a ello hay que agregarle acciones concretas que ahora estamos implementando. Sobre todo en lo que respecta en generar el mensaje de inclusión hacia los barrios, los centros municipales, distintos niveles de organización de ciudad; también el mensaje de transversalidad en todas nuestras políticas y un elemento que todavía falta que es el respeto a los derechos humanos.
Increíblemente, la Municipalidad no tiene como eje de su gestión a los derechos humanos. Tenemos por ejemplo una oficina de defensa al consumidor, atención al ciudadano, pero no una de derechos humanos.

 
Estamos trabajando para implementar tal oficina. Porque la Municipalidad es, como dicen los españoles, el ayuntamiento, la alcaldía, es el gobierno de la ciudad.. Porque podemos dar el mensaje de inclusión, pero si no tenemos la forma de que ese mensaje se cumpla, o donde se pueda reclamar sobre alguna clase de atropello, queda sólo en buenas intenciones.
Queremos ir modificando eso en el transcurso de este año de gobierno.

 

¿En qué cree que se necesita trabajar para incentivar la participación política activa?

Es difícil, porque te puedo decir retóricamente una cantidad de cosas que quedan muy bien, ¿no? Primero que hay un descreimiento de la ciudadanía hacia los mecanismos verdaderos de participación. Percibo que la gente siente que se les dice: «Vengan, voten», y después se les abandona, en la gestión misma de la administración de una ciudad o un país. Así que primero hay que romper esa lógica negativa en un electorado que se siente usado y luego desechado. Y eso solo se logra con participación efectiva real. Acá existe una oficina de Participación Ciudadana, por ejemplo.

 

Existe también una fuerte impronta de las comisiones vecinales, una instancia muy importante que estamos tratando de cambiar para que no sean grupos políticos inclinados solamente a un sector. Hay que romper la visión de que la comisión vecinal es una sucursal de la seccional o el comité y actúan en función a tales o cuales intereses políticos. Se debe realizar mucho trabajo sobre el terreno para hacer efectiva la inclusión de todos los sectores. Ahí se encuentra el Policlínico Municipal, Secretaría de Niñez y Adolescencia, también la de la Mujer. Necesitamos acciones tangibles que demuestren a la gente que puede ser partícipe de un gobierno. Inclusive eso es muy importante en el diseño de cosas como el Presupuesto Municipal, a donde irá el dinero de los contribuyentes. Ese proceso lo queremos hacer este año. No se olviden que nosotros heredamos el presupuesto de la administración anterior, recién incidiremos en este el año que viene. Pero mientras tanto hay que preparar el terreno y las medidas que estoy comentando.

 

Tenemos que demostrarle a la gente de que hay una vía de participación efectiva y de que esa participación generará resultados concretos en la gestión. Si no logramos eso, la gente seguirá creyendo que es solamente retórica.

 

«Debemos entender que no hay un solo Paraguay, no hay una sola ciudad de Asunción, hay varias. Asunción y el país es de muchos sectores y tiene muchas aristas. Hay que aceptar —y la ciudadanía debe entender esto— que la ciudad y el país pertenece a personas con orientaciones sexuales distintas a la nuestra. Y ese hecho no debería constituir un motivo de discriminación. Digo esto respetando los diferentes credos religiosos y comprendiendo que existe un proceso político y legislativo que habrá que emprender. Pero lo primero que habrá que hacer es cambiar la mentalidad. Y estamos comenzando a entender, quizás más que nunca en la historia, que el Paraguay es un país diverso, un país que debe ser inclusivo. Y que si no se permite serlo, se lamentará en un futuro quedarse en el atraso.»