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Enrique Vargas Peña

Enrique Vargas Peña

access_timeDecember 22, 2014 04:36 pm

Yo creo que la libertad se construye, y es una construcción procesual, no es que un día de repente vamos a decir “basta dijo y el cetro rompió”, como en nuestro himno nacional.

Conocido por ser un periodista siempre inquisitivo y audaz en sus planteamientos, sin renunciar a su particular perspectiva crítica en todo, Enrique Vargas Peña nos ofreció cordialmente su tiempo para esta entrevista. La tuvimos que realizar casi a salto de mata, entre los intersticios de su programa radial en la 970 AM, al calor de las últimas polémicas parlamentarias y escuchando a algún ministro despistado que no atinaba a justificar el generoso subsidio a los transportistas, etc.
En su blog, Enrique Vargas Peña escribió hace poco que es hincha de Inglaterra y de Olimpia por razones emocionales, admira a la democracia alemana y le fascinan los paisajes de Alemania. También podríamos acotar que no es ni frío ni indiferente a los interpelantes temas de la homofobia y la represión de las libertades. En esta entrevista, EQUIS te presenta a Vargas Peña como nunca antes lo leíste.

En el 2011 fuiste uno de los disertantes del Simposio Internacional de Pensamiento Crítico con el tema “Estado Laico”. En la actualidad, ¿pensás que aún es fuerte la influencia que ejerce la iglesia sobre las decisiones en políticas públicas que conciernen al Estado paraguayo? ¿O te parece que ha desaparecido?

No, para nada ha desaparecido. Lo que estamos tratando de construir es algo que tenga consistencia con la Constitución, que por primera vez en la historia establece un mecanismo de división entre el Estado y la iglesia, gracias al trabajo de los constituyentes, y ahora nuestra tarea -por lo menos de la sociedad paraguaya que cree en la libertad, es darle sustancia a esas disposiciones constitucionales, ya que aún no la tiene. Y solo por dar un ejemplo, para que se entienda: el Proyecto de Ley de Salud Sexual que fuera presentado por Carlos Filizzola no pudo progresar porque hubo una oposición concreta de la iglesia, es decir, la iglesia todavía cree y además hay fuerzas políticas que todavía le dan sustento para formar e informar el cuerpo jurídico de la República, creyendo que pueden alegar sus creencias y darse potestad para legislar a partir de sus creencias. Realmente hay que terminar con eso. Qué es lo que dice nuestra Constitución? Dice que todos podemos influir en el proceso legislativo, hasta la misma iglesia, claro, pero no a partir de las creencias sino de hechos. Uno en su casa puede creer lo que quiera, pero en la calle tenemos los hechos y esa es la Construcción que estamos tratando de hacer y aún tenemos muchísimo camino por recorrer. La iglesia tiene todavía una tremenda influencia -y no estoy hablando sólo de la católica, sino de todas las confesiones (pues en algunas cuestiones están juntitas de la mano: las musulmanas, las judías, las cristianas, etc).

¿Se podría decir que es un reflejo de lo que está sucediendo globalmente?

Se ve una conciencia creciente en las democracias que están sufriendo el embate de las fuerzas religiosas fundamentalistas. Y para captar la gravedad de la situación te doy el ejemplo: Estados Unidos, que fue la democracia que estableció muy rápidamente la separación plena entre iglesia-Estado. Y son las Iglesias fundamentalistas las que están atacando ferozmente esta separación, lo cual produjo en la propia sociedad norteamericana una saludable resistencia para mantener esa separación, y que apunta a preservar la libertad. Fijáte que uno de los elementos tremendos en esta lucha de los norteamericanos ante los fundamentalistas cristianos es el desastre en Uganda, ya que en su gran parte, los fundamentalistas son los autores de la Ley que pretendía castigar con la cárcel -hasta con la muerte, la homosexualidad.

Lo que te diría es que globalmente se está dando como una especie de toma de conciencia. Si bien hay algunas sociedades que no han tenido problemas como la nórdica; asimismo Francia, que tuvo una actitud como Estado - y una de las más ejemplares te diría, porque Francia no transige con los religiosos. Aún hay algunos retrocesos, como en Inglaterra, donde se dio la posibilidad de que los musulmanes se rijan por la sharia, es decir, la Ley religiosa del Islam.

Durante la Asamblea de la OEA realizada en Asunción, a nivel país se generó un intenso debate sobre las personas LGBT (igualdad de derechos, el matrimonio igualitario entre otras cosas). Al mismo tiempo, las y los activistas LGBT sufrieron una brutal represión por parte de cascos azules durante una manifestación pacífica. ¿Qué opinás?

Sabés que uno de los grandes logros de las iglesias Cristianas en esa ocasión fue eliminar del temario toda información sobre ese tema: increíblemente los medios y los partidos políticos paraguayos ignoraron cual era la propuesta brasileña, ignorando además que ese texto está vigente en otros organismos internacionales y que incluso tiene jurisprudencia en la Corte Interamericana de Derechos Humanos; lo que decían los brasileños es hacer un llamamiento para que no haya ninguna forma de discriminación y tener en cuenta la no discriminación por orientación sexual. La discusión que se generó dio como resultado realmente un papelón, y la acción represiva dejó al Paraguay como aislado entre las naciones más retardatarias del continente, y esto sin duda va a tener un costo político. Pienso que en una próxima ocasión esto no van dejar que ocurra.

Participaste como panelista en el lanzamiento del “Manual LGBT” Paraguayo” para periodistas, comunicadores y formadores de opinión realizado en la Sede del Centro Comunitario LGBT. ¿Cuál es tu opinión acerca de este material, elaborado para proveer la información necesaria a la sociedad  sobre la comunidad LGBT?

Yo por lo menos estoy comprometido con evitar que la sociedad paraguaya repita alguno de los mecanismos más perversos que han tenido las sociedades de Occidente, desde el año 400 aproximadamente, que es cuando el Cristianismo asume el poder. Nosotros tenemos que eliminar el tabú informativo que se ha impuesto a todas nuestras sociedades, en virtud del cual la aproximación que tenemos todos sobre algunas cuestiones particulares es la versión oficial que nos da el propio cristianismo, y en ese orden de cosas es que yo soy activamente militante en ir mostrándole a la sociedad de que hay cosmovisiones distintas a la del Cristianismo, y que son iguales o más respetables.

Personalmente creo que las ideas que derivan de la libertad son más respetables porque le permiten a cada ser humano realizarse como verdaderamente es y no estar mintiendo en una vida llena de hipocresía para satisfacer a alguien que dice tener enchufe con Dios. Y es por eso que a mí me parece muy interesante el material, si bien sé que brinda informaciones concretas y más técnicas también, mi propósito profundo respecto al tema es que nosotros tenemos que impulsar en la sociedad paraguaya fuentes diversas de información sobre la vida humana y la vida social que están demasiado permeadas en nuestro país, mucho debido a la visión cristiana. Hay como 600 años más o menos de monopolio cristiano sobre la manera en que vemos la vida y hay que romper con eso. Debe haber otra alternativa, y creo que es el colectivo LGBT el más activo en presentar esas alternativas, y es por eso que estoy apoyando eso.

Quisiera acotar algo al respecto: me parece que este trabajo debieron haberlo hecho los partidos políticos, pero están tan podridos, tan reventados que se da el caso en que organizaciones de la sociedad civil -pequeñas en comparación con ellos, hacen la tarea que deberían hacer ellos, ya que exponer todas estas visiones alternativas es su trabajo, pero no lo hacen y de esa manera se allanan a la visión cristiana. Me parece muy bueno este Manual LGBT, espero que sigan y puedan publicar más materiales.

En la actualidad, alrededor del mundo existen más de 70 países que condenan la homosexualidad como un delito, e incluso es sentenciada a muerte. En nuestro país, el bullying homofóbico es una realidad vivida día a día por miles de jóvenes LGBT. ¿Con qué tipo de acciones creés que se deberían combatir el bullying y otras formas de discriminación?

Puede que mi posición sea muy radical sobre este tema: el problema de la discriminación hacia quienes tienen una orientación sexual diferente a la heterosexual tiene origen en la religión, y mientras nosotros no podamos establecer una visión alternativa en la sociedad, siempre vamos a tener este problema. La manera en que cada persona vive su sexualidad era diferente, hasta el triunfo de las religiones monoteístas, entre el año 350 y el año 650 (consolidarse les llevó relativamente un período corto). En ese lapso de tiempo, ellos cambiaron toda la historia humana, ya que no se daba ningún tipo de discriminación sobre la manera en que las personas vivían su sexualidad y lastimosamente lo hicieron de una manera tan radical y profunda que nosotros nos encontramos con estos fundamentalistas tanto en los países islámicos como en los cristianos, como es el caso de Uganda.

Todo esfuerzo que se haga para trabajar las diferencias y así tolerar que cada persona viva su sexualidad es totalmente inútil si no atacamos la matriz de la intolerancia, es decir, la religión, pues mientras creamos que podemos convivir con las religiones fundamentalistas vamos a fracasar - y digo “vamos” como primera persona del plural porque me estoy refiriendo a todas las personas que creemos en una sociedad libre y en la cual podamos ser felices, y voy a englobar en eso, aunque sé que es peligroso, a quien quiere fumar marihuana, a quien quiere tomar a determinada hora, a quien quiere leer, etc. Acá tenemos frente a nosotros, frente a los que queremos una sociedad libre, a un grupo que cree tener el poder de dirigir la manera en que vivimos desde la cuna hasta la tumba, y si nosotros no tenemos una comprensión cabal de lo que tenemos enfrente, fracasaremos.

En países de América Latina como Argentina, Brasil y Uruguay, el matrimonio igualitario está aprobado. ¿Estás a favor de  que en Paraguay las personas LGBT tengan derecho al matrimonio igualitario y a la adopción ? ¿Por qué?

Acá hay dos cuestiones, una filosófica y otra práctica: no voy a tratar la cuestión filosófica pero sí quiero ir a la cuestión práctica. Yo no soy partidario de tocar la Constitución, por razones de índole política que tiene que ver con el equilibrio de poderes, etc. Nosotros los paraguayos no podemos arriesgarnos a tocar nuestra Constitución pues el daño que podamos hacer es más grave que cualquier modificación que podamos hacer. Por esa razón pienso que no podemos tocar, de momento, la definición de matrimonio que la Constitución impone, la cual es una definición cristiana entre hombre y mujer. Pero la definición de matrimonio no impide que nosotros hagamos otra aproximación, que podríamos denominar unión civil de personas del mismo sexo, y que creo que no va a violar la Constitución de ningún modo y puede llegar a establecer el mismo tipo de derechos y deberes que se genera con la unión matrimonial . ¿Y qué es lo que se busca con el matrimonio igualitario? Lo que se busca es que las personas que han resuelto vivir juntas porque están enamoradas, tengan los mismos derechos que en una pareja heterosexual: el derecho a la herencia, derecho a la convivencia, los derechos derivados de la propiedad y, finalmente, los derechos de paternidad o maternidad.

Se puede avanzar con todo lo que tiene que ver con derecho civil, pero donde no vamos a poder avanzar es en los derechos de maternidad y paternidad por limitación constitucional, pero creo que podemos hacer el avance desde lo mínimo hacia lo máximo porque la verdad, si llegamos a tocar la Constitución, corremos el riesgo de no conseguir aquello por lo que estamos luchando; supongamos que le preguntas al ciudadano paraguayo si está a favor del matrimonio igualitario, creo que la gran mayoría te va a decir que no le calienta, que en lo que más le importa es sobre el tema de la reelección y otras cuestiones políticas puntuales. Hay que tener mucho cuidado en no perjudicar la causa final por la aspiración inmediata.

Yo estoy a favor de esto porque estoy a favor de la declaración de Independencia de los Estados Unidos que dice: “los seres humanos nacemos dotados de unos derechos superiores y anteriores a la sociedad: el derecho a la vida, el derecho a la libertad y derecho a la búsqueda de la felicidad”, y dentro de la búsqueda de la felicidad están las personas LGBT, y ¿quién es quién para decir que esa unión no tiene ni debe tener los mismos derechos que las uniones heterosexuales? Nadie puede ni debe decir nada.

Actualmente existen varias organizaciones en nuestro país que trabajan en la defensa de los derechos humanos. ¿De qué manera te parece importante este tipo de trabajo para la sociedad paraguaya?

Hay organizaciones que están haciendo un trabajo excelente, como SOMOSGAY, por ejemplo, que ha hecho un trabajo interesante con el Ministerio del Interior y con la policía, para romper ese esquema mental tan arraigado. También es muy eficiente el trabajo que ha hecho el Grupo Impulsor por la Liberación de la Información Pública, pero pienso que las organizaciones de la sociedad civil deben mantenerse independientes y no convertirse en organizaciones para-gubernamentales, porque cuando pasa eso tenemos un problema: se tiende a perder la legitimidad y pierden la capacidad de trabajar en forma independiente, y a veces se ven en la necesidad de sacrificar sus ideales en pos de seguir recibiendo los fondos y otros recursos.

¿Qué mensaje darías a las personas LGBT que enfrentan en su vida diaria la discriminación y la falta de igualdad?

No les voy a decir que hay que ser valientes, porque yo sé que ya lo son, o al menos, la mayoría. En esta cuestión, yo creo que además de valentía se necesita habilidad, y habilidad significa consolidar el camino posible sin sacrificar ni los principios ni las ideas, evitar chocar con piedras que nos puedan aplastar -eso no hace falta.

Yo creo que la libertad se construye, y es una construcción procesual, no es que un día de repente vamos a decir “basta dijo y el cetro rompió”, como en nuestro himno nacional. Para todos los que están en ese proceso de ensanchar la libertad, lo que se necesita es habilidad de priorizar lo posible, hacia donde se pueda avanzar, lo que esté más al alcance. Un mensaje político más que moral es que hay que avanzar y considerarlo más que nada un proceso, aunque haya avances y retrocesos.